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¿Estamos asistiendo a la desaparición de la gasolina de 98 octanos?

En las gasolineras españolas estamos acostumbrados a ver los mismos tres surtidores de siempre, uno para vehículos diesel, y dos para vehículos de gasolina, pudiendo elegir entre 95 y 98 octanos.

La diferencia entre el octanaje de los dos tipos de gasolina, no es más que una forma de medición del nivel de compresión que puede soportar el combustible sin sufrir una combustión prematura, es decir, que la eficacia de la combustión que produce el motor es más elevada cuando mayor octanaje tiene el combustible y se producen menos impurezas por lo que la mecánica sufre menos.

Esta mejora de la calidad del combustible, lleva un aumento en el precio del mismo y no es raro ver un precio de la gasolina de 98 octanos varios céntimos por encima de la típica de 95 octanos. Esto, unido a la situación actual que hay en España, el consumo de este tipo de combustible haya descendido más de un 50% desde el año 2008. Este descenso tan importante del consumo, está provocando que algunas estaciones de servicio estén planteándose y comenzando a dejar de ofrecer este tipo de combustible porque no les sale rentable económicamente hacerlo.

El problema, es que algunos coches de elevadas prestaciones, podría sufrir algún problema por esta pérdida de calidad en la gasolina, ya que piezas como la culata del coche, están diseñadas para una compresión específica y esas condiciones óptimas se obtienen contando con que la calidad del combustible va a ser la adecuada, esto sale reflejado en algunos manuales de los coches.

Evidentemente, existe una alternativa para estos coches. A falta de encontrar un surtidor que les ofrezca el tipo de gasolina que demandan, siempre podrán utilizar gasolina de 95 octanos junto con aditivos específicos para darle un extra de entre 2 y 4 octanos.

Otra opción, es que los coches con encendido electrónico empiecen a montar unos sensores específicos para controlar posibles problemas derivados de los combustibles, como los sensores de picado que eviten combustiones dañinas o incluso selectores de octanaje manual o electrónicos con los que ajustar las inyecciones. Aun así, esto solo sería necesario para coches de altas prestaciones o que haya pasado por alguna modificación como puede ser la inclusión de un kit de potencia al coche.

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